lunes, 27 de abril de 2015
"¿Qué significa ser un ciudadano culto y autónomo en la sociedad digital?"
Persona de amplio bagaje cultural, al menos en su entorno, autodidacta - al menos- en conocimientos de TIC.
Presentación
Trabajo en la Universidad Americana (UAM) institución privada en Managua. Nicaragua. Desempeño el cargo de coordinador de pregrado como parte de la Dirección Académica.
viernes, 16 de diciembre de 2011
Imprudencia versus prevención.
¿Cuántas personas
fallecieron por imprudencia el año pasado, cuántas van en el presente semestre?
¿Decenas, centenas?, ¿cuántas familias se vieron afectadas por lo anterior?
Cualquier factor de multiplicación por 3, 4 o 5 nos dará la respuesta. Motivos,
ya mencionamos una; la imprudencia ¿definición? “Negligencia que puede acarrear
peligro o daño a otras personas y que a su vez puede considerarse falta o
delito, dependiendo del resultado que produzca” Resulta
claro que la muerte es un hecho innegable que viene acompañado de una realidad
dolorosa para las personas más allegadas de su entorno, poco superable de
entender más cuando la vida se trunca para alguien que ha gozado de una
perfecta salud y de pronto deja de existir físicamente.
La problemática de
la columna de hoy gira a partir del hecho que conllevó a la muerte de la
persona, que duele no lo niego, pero que pudiéramos contrarrestar si fuésemos
más cuidadosos, más conservadores.
Cuántas personas estarían aún a nuestro lado, sonriendo, compartiendo,
laborando, si hubiesen sido prudentes en cruzar una calle, no deteniéndose en
el centro de la avenida, sobre la línea amarilla, como artista de circo que
camina sobre una cuerda a varios metros de altura; que decir de los
transeúntes que suelen trasladarse a
espaldas del tránsito (es algo así como ir en contra de las manecillas del
reloj) donde inexplicablemente existe acera en el lado contrario donde les
correspondería circular, si realmente quieren preservar sus vidas. No puedo
omitir la proliferación de personas que se buscan el sustento en los semáforos
– dura manifestación de la pobreza – unas con pequeños a cuestas, los
limpiadores de vidrio los cuales se molestan en ocasiones cuando le niegas casi
rogándole, que no lo deseas; los payasos o malabaristas que sin serlo juegan
con fuego a expensas de quemarse o quemar, donde todos centrados en ganarse
unos pesos desafían vehículos, cuyos conductores no en todas las ocasiones son
debidamente responsables. ¿Resultados probables? Unos que fallecen, otros que
van a la cárcel, unos que salen con sentimiento de culpa, otros que no salen a
ninguna parte.
No cabe duda que
un factor que puede incidir en que se eviten muertes por imprudencia lo es la
educación vial, para peatones y conductores, sin embargo las cifras contradicen
los esfuerzos que suelen realizarse por las instituciones y determinadas organizaciones
no gubernamentales, que aún es insuficiente. Se insiste, no necesariamente de
la mejor forma, a través de los medios televisivos de la elevada cantidad de
accidentes diariamente, pero los hechos continúan. ¿A qué se deberá?, ¿pensará acaso el posible
victimario o víctima, que lo que se ve a
él o ella no le sucederá, sino que le sucede a otros de otro planeta, ya que
ellos son ases tras el timón, o que siempre el peatón tiene la razón? ¿A qué se
deberá realmente estas situaciones? Me inclino a la ausencia –aunque no total - de una falta de
educación haciendo énfasis en el fortalecimiento de una cultura de prevención y
no dejando que lo que suceda pueda haberse producido porque así estaba escrito.
¿Estás de acuerdo conmigo? Espero tus comentarios.
Mirar hacia atrás.
Hay momentos en la vida en que solemos
hacer un alto para reflexionar, si lo que vas a hacer o has hecho ha sido
productivo, si la experiencia cumplió sus objetivos o no (hay trabajos,
acciones que se realizan – unas planificadas, otras no - y que posteriormente
se engavetan a pesar del tiempo utilizado, las neuronas gastadas, para lo cual
fue solicitado, aunque queda la experiencia que es la parte positiva), si los
consejos que diste a tus hijos, hermanos, familiares, amigos fueron válidos o
equivocados, etc. Uno de estos altos, suele ser en el momento en que cumples un
año más de vida, dentro del regocijo de los que comparten contigo tu
celebración estando cerca o virtualmente.
Que si uno es exigente, cuando debiéramos
ser más tolerantes; que si aburrimos hasta la saciedad, cuando señalamos: “…
todo lo que puedas esforzarte ahorita en el estudio, será para tu propio
beneficio futuro”. Por otra parte, si mucho molestamos, cuando indicamos que no
nos toquen nuestras cosas y que deben estar donde las dejamos. Es posible que
cuando las canas aparecen - las cuales en algunos casos dependiendo del sexo,
en ocasiones no, suelen ser escondidas –,
producto que el mecanismo biológico encargado de pigmentar la cabellera deja de
funcionar y, con él, desaparece el tinte natural del pelo, señal de estar a las
puertas de la “entrada” en años, nos volvemos algunos más que otros huraños, que
decir de las abuelas y abuelas, que suelen dar sus opiniones prácticamente en
todo aunque según cuentan los nietos y nietas, sean necesariamente escuchados, y
no toco el tema de las suegras porque “ardería Troya”, además de no tener nada
contra ellas (y sino cada una de ellas, pregúntenle a su yerno o nuera)
Es posible y apuesto por un sí, que cuando
nos caen los años encima nos cuesta trabajo ceder, tal vez acumulado por la
misma experiencia de lo vivido, en lo
personal, sobre todo cuando pensamos en
que porque nuestros padres nos educaron así, y nosotros debemos repetir exactamente lo mismo, sin tener en
cuenta el nuevo entorno, pero además olvidamos que alguna vez también hicimos cosas por lo
que nos llamaron la atención y nuestra aspiración raya en la exageración de la
idealidad del valor o valores que queremos que nuestros discípulos adquieran y
manifiesten. En el caso de la profesionalidad, que si somos los mejores, ello
dependerá del nivel de actualización, de superación según su perfil. ¿Qué podemos cambiar, ceder terrenos en
nuestros criterios? Por supuesto: pregúntele a sus hijos, hijas, esposo o
esposa, ah! y a la suegra.
Sin ellas no podemos vivir.
No es un secreto que muchas de las ideas que retomo como inspiración, para escribir suelen surgir en la plática a la hora de almuerzo con mis compañeros y compañeras de trabajo. Al llegar al comedor solemos vernos o encontrarnos los mismos, aunque sean de otras oficinas o áreas de trabajo donde los saludos suelen ser más o menos efusivos dependiendo del nivel de profundidad en cuanto a las relaciones interpersonales. ¿Cómo se sientan los mini colectivos de trabajos? Por áreas, por colectivos con las mismas funciones de trabajo, por cargos o responsabilidades, están los grupos mixtos (personas de todas las áreas, sin distinción de cargos) y no podemos olvidar a los y las que se sientan solos por el hecho que no desean extender su horario de trabajo en el momento del almuerzo y realmente lo que hacen es concentrar su atención en el disfrute placentero de lo que ingieren.
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